La broma asesina Febrero 4, 2008
Posted by Etrigan in : Cómic , trackback“Había una vez dos tipos en un manicomio…”
Para Alan Moore el género de superhéroes no es un fin en sí mismo. El genial guionista inglés siempre va más allá de los convencionalismos de las historias de superhombres, poco le importa que Batman sea el más perspicaz de los héroes, o que Superman sea el más fuerte, o que la pelea de super X contra Yman sea súper impresionante. Lo que le interesa de verdad es analizar los arquetipos, profundizar en su sentido último, mostrarnos la simbología que encarnan para transmitirnos su visión personal y pesimista (¿realista?) de la vida. Y no le duelen prendas de emplear a los superhéroes y al cómic, como vehículos para plasmar sus ideas, para desarrollar sus historias, para manifestar su vena artística, porque Moore es un amante del cómic, de los superhéroes con los que creció, y de las lecturas de géneros populares. Esa predilección por lo popular, le ha llevado a ser conocido por millones de lectores a los que ha mostrado que el género de superhéroes puede servir para contar historias que van más allá de los esquemas simplistas y clásicos que este tipo de cómics utiliza hasta el aburrimiento.
En La broma asesina, el autor de Watchmen da su personal visión del Joker, el villano por excelencia de Batman, en una historia perfecta, genial, insuperable. El Joker es un gran villano, uno de los mejores, y su interés radica en la locura, en lo imprevisible, enfrentado a un ser racional y por contra totalmente previsible como es Batman, caracterizado por su frialdad, su ingenio detectivesco y su inteligencia deductiva. Siempre se ha dicho que Batman y el Joker son las dos caras de la misma moneda, pero Alan Moore los contrapone y los diferencia totalmente de tal manera que suponen dos formas de ver la vida, de interpretar nuestra realidad.
Todo ello se nos cuenta gráficamente con el estupendo arte de Brian Bolland, cuyo estilo nos evoca atmósferas del cómic de la golden age, o de películas clásicas de gangsters de los años cuarenta, creando un entorno intemporal de pesadilla en el que se mueven los personajes de esta tragedia convertida en un chiste absurdo. ¿No es absurdo el eterno enfrentamiento entre Batman y el Joker? Así lo ve el señor de la noche cuando se dirige a su eterno adversario:
“Hola. Vengo a hablar. He estado pensando últimamente, sobre tú y yo. Sobre lo que va a ocurrirnos al final. Nos mataremos el uno al otro ¿verdad? Puede que me mates. Quizás te mate yo, antes o después. Sólo quería sentir que había intentado hablar las cosas y evitar que ocurran. Por una vez. ¿Me oyes?
Estoy hablando de la vida y la muerte. Quizás mi muerte… quizás la tuya. No entiendo por qué nuestra relación debe ser tan fatídica. No quiero tu muerte en mis manos.”
Frases que en realidad no son escuchadas por el Joker, y que se repiten en la mente de Batman cuando posteriormente se enfrenta físicamente a él. Pero Alan Moore aún va más lejos, ya que el absurdo de la vida golpeó cruelmente en el pasado del Joker, de tal manera que la locura y el abandono de la realidad será el único refugio para poder cargar con el peso de su tragedia. ¿Diferente manera de afrontar un mal día a como lo hizo Batman? Bruce Wayne sufrió en sus carnes el horror de ver como asesinaban a sus padres siendo un niño, eso le transforma y le convierte en Batman, en un héroe que defiende la ley y el orden, que racionaliza su odio. El Joker sin embargo no ve sentido a la vida, sólo entiende su existencia como una cruel broma, de la que hace partícipes involuntarios a todas sus víctimas.
El cómic finaliza con las mismas viñetas con las que se inicia, con las gotas de lluvia cayendo sobre los charcos, haciéndonos conscientes de que nada ha cambiado, que todo sigue igual, que pese a lo que han hecho los protagonistas de esta tragicomedia, la realidad sigue su curso y… la lluvia no cesa.
Ficha técnica: Batman, La broma asesina – Guión: Alan Moore, Dibujo: Brian Bolland – Editorial : Zinco/Norma – Año de publicación USA: 1988


Comments»
Bueno que el comic es bueno no admite discusion, sin embargo….aunque creo que Moore clava al Joker, no me gusta su visión de Batman, no se hasta que punto me parece acertada la coclusión, el que se diga que en el fondo ambos son dos locos pero reflejandose su locura de diferentes maneras….la verdad es que no lo veo así, veo más al Batman Milleriano, una fuerza de la naturaleza más que un hombre, más allá del mal o del bien, un concepto en si mismo, la visón de Moore lo “canalliza” (por decir algo no se me ocurre otro “palabro”),lo desmitifica, y no me gusta que se haga eso, pero vaya un buen comic sin duda.
Alan Moore no da una visión de Batman como un loco. De hecho contrapone la locura del Joker al racionalismo de Batman. Lo único que les une es que un acontecimiento horrible transforma a los dos personajes. Ante el absurdo de la vida el Joker opta por la locura, por lo irracional, por la genialidad, por la pesadilla, mientras que Batman opta por todo lo contrario, por la ley y el orden, por la racionalidad, por la lucha contra la delincuencia. Son dos maneras diferentes de ver la vida. Por eso no creo que Alan Moore nos transmita que son las dos caras de la misma moneda.
A mí tambiénm e gusta más el Batman de Miller, pero es que este cómic no trata tanto de Batman como del Joker que es el auténtico protagonista. A Moore no le interesa retratar a Batman, sino que se centra en el Joker.
De todas maneras es una obra maestra absoluta, ya que nadie ha sabido hacer una historia tan redonda sobre el Joker. Recomiendo releerla como he hecho hace poco, solo por disfrutar de cómo emplea Moore las diferentes técnicas narrativas. Toda una maravilla.
No se, el chiste final sobre el loco que guía al loco, bajo mi punto de vista si muestra a Batman como un loco, pero un loco distinto al Joker, claro esta, por lo demás coincido con que el Joker y no Batman es el protagonista de la obra, pero la visión que da de Batman no me termina de convencer, por lo demás me parece un comic magnifico, pero no una obra maestra.
A mi modo de ver el chiste final es un elemento que introduce Moore para crear una complicidad entre ambos personajes, de tal manera que Batman termina admirando y riéndose de la comicidad del Joker. Hay que recordar que en el pasado el Joker era un fracaso en el mundo del espectáculo. A través de la locura consigue entrar en la categoría de genio, y su mayor éxito está en hacerle reir a su mayor enemigo. No nos muestra a Batman como un loco.
Por otra parte no creo que tenga importancia la visión que da de Batman, ya que aparece como un mero arquetipo que sirve de antagonista al verdadero protagonista de la historia. Hay que recordar que el superhéroe para Moore no es un fin en sí mismo, sino un vehículo para contar sus historias.
En cuanto a lo de obra maestra o no, es un simple calificativo para cantar las excelencias del cómic. De todas maneras creo que tiene características de obra maestra ya que da una visión definitiva del Joker. Además no olvidemos la parte gráfica que refleja un mundo de pesadilla con unos recursos narrativos fuera de lo común. Los niveles de lectura son varios. En fin, es un cómic que me pone la carne de gallina. Pero al final los matices son una mera cuestión de gustos.
Yo creo que el chiste final refleja lo que piensa el joker; para el joker los 2 están igual de locos. De hecho se tira todo el comic intentando demostrar que cualquier otro en sus circunstancias habría terminado igual, pero fracasa. El joker es un cobarde, y ante su desgracia saca lo peor de sí mismo, mientras que Batman o Gordon sacan lo mejor. Lo único que no tiene sentido es que despues de lo que le ha hecho a la hija de Gordon, Batman le ría el chiste…Pero aún sin tener sentido, es un final mítico.
Efectivamente Bruce, el Joker quiere demostrar que si alguien pasa por una situación trágica parecida a la suya, la única alternativa es refugiarse en la locura. Sin embargo no creo que el Joker sea un cobarde, es una víctima de los acontecimientos, es un auténtico perdedor al que todo le ha salido mal en la vida. La locura está ligada a lo irracional, más bien a lo irreal, ya que el Joker decide vivir en un mundo imaginativo, fantástico, en el que él es el Rey de la Comedia, de la absurda comedia de la vida en un escenario granguiñolesco. En cuanto al estupendo final del cómic, supone la total complicidad de Batman con el Joker, de tal manera que Batman llega a comprender lo que representa el Joker y ríe con él sobre el teatro del absurdo en el que ambos son los dos bufones a los que les ha tocado representar sus antitéticos papeles. Pese a todo lo que haga Batman por intentar reinsertar al Joker en la sociedad todo seguirá igual, de ahí ese final igual al comienzo del cómic.
Joder, muy interesante vuestras reflexiones, tengo que reelerme el comic, hasta ahora siempre lo había interpretado como que para Moore, Batman y Joker eran si no iguales si cuando menos dos locos cada uno en su estilo, no se, lo tengo que reeler.
Yo lo he hecho hace poco y tengo que decir que tenía una idea muy similar a la que tú expresas. Después de la nueva relectura he sacado una impresión diferente. También he de decir que el leer muchas más obras de Alan Moore me ha ayudado a sacar esas impresiones distintas. De todas maneras, me encanta que en este blog centremos los debates en las interpretaciones de los contenidos de los cómics y no en otras memeces como está sucediendo en gran parte de la blogosfera comiquera. Por ejemplo Miscomis es una excepción a tanto debate chungo que hay por ahí. Gracias por vuestras aportaciones y a seguir debatiendo y reflexionando.
Yo creo en este tebeo como un cuento (así que cuando veo que alguien le adhiere el sello novela gráfica sufro doblemente).
Esas gotas forman cierto dibujo bastante conocido, ¿no? Y ahora que Moore cuenta las cosas a las que se dedica en su tiempo libre… Bueno, pues circulitos concéntricos, circulitos con centro. Y me niego a decir má[N]s dan[L]a, que aluego me llaman fumado y alternativo.
Círculo, una palabra ciertamente redonda (”¡Jarl, apiticaown!”, si no lo hago se me hacía un tumor en las tripas) a la que Jung y Campbell dedicaron un poquito de su tiempo: representación de la totalidad, integración psíquica, perfección, yo, etc. y blablabla… Un montón de cosas que se pueden leer de gratis en bibliotecas pero que resulta imposible agarrar como si fuesen números o fórmulas aritméticas que uno pudiera aprenderse de corrido con la ayuda de un diccionario.
El principio es el final, y esto es muy bonito (diría ‘auténtico’ pero esta palabra se suele utilizar a modo de lápida). Por eso creo que en este cuento Moore escogió la concepción del círculo como extensión de un centro (ya sé que hay sequía pero ¿nadie ha visto caer una gota de lluvia en un charco?), vamos, el Tiempo como un discurrir de instantes invariables sin principio ni fin. Lo que ofrecería varios estratos de significación como dice Etrigan, ya es bastante hermoso que a alguien se le haya ocurrido encerrar charcos de lluvia circulares en viñetas: cuadros, cuadrados… ¿Nueve viñetas, la última de las cuales está repleta de círculos? El círculo que numéricamente, como totalidad, viene siendo díez y…
-”¡Fumado, alternativo! Solo-STOP-son-STOP-tebeos-STOP.”
[Apiumphg-Apiumpgh!!! ¡Muere perro mestizo, el Can verde no deja testigos!]
¡Qué temblores me dan con los anormalados reyes del tocino bloguero!
Ese sería el resumen de la lectura poética (ahora la llaman metalingüística, por la cosa del relumbrón o por complejos nudos emocionales que obligan a los afectados a someterse a crueles dietas de engorde intelectual). Pero verdaderamente divertida es la que atañe a la relación de los personajes, que transformaría la imagen circular de los charcos en una expresión negativa de repetición. Porque si algo se repite son los incontables enfrentamientos entre el Batman y el Joker. De ahí, quizás el díalogo batmaníaco (más maníaco que nunca).
Batman y Joker como dos extremos, por lo tanto, unidos también en algunos de sus aspectos: principalmente, el haberse desprendido de una prohibición (sus orígenes) que provocó la huída del enmascaramiento. Ambos, detective y comediante, permanecen en el mismo estado desde que se conocieron y, precisamente (yo creo), está es la broma: ¿si son tan diferentes, si verdaderamente son las dos caras de la moneda, cómo puede ser que en todo este tiempo no se hayan visto reflejados nunca el uno en el otro? El otro.
Esta es una lectura histórica, en tanto que (aunque la habilidad de Moore lo supera) el conocimiento previo de la vida y obras de los personajes facilita la comprensión de los diálogos que, si bien parecen dirigidos al adversario, en realidad, apuntan hacia el interior del propio personaje palabreteador de pensamientos. Juicio juguetón e inconsciente que señala las carencias inconfesables de la cáscara vacía del Batmaníaco y la energía desbocada del payaso. insoportable.
En resumen, el encuentro entre la vacía razón, la hueca realidad, y la energía desmedida, lo inconsciente, la locura original, se salda con una risotada. Un “¿¡Cómo es posible, hermano!?
Y el descalabro de lecturas puede ampliarse si sucumbimos a la posibilidad apuntada en Promethea sobre el la particular amalgama del tarot manejada por Moore. Aunque para eso alguien tendría que preguntarle que estaba leyendo por esa época o si había leído anteriormente sobre Jung y el tarot y que opinaba sobre el loco y el Joker. Pero nadie se lo preguntará jamás y como tantas otras cuestiones esta también será desenterrada justo después de que Moore desaparezca o muera, lo que ocurra antes. Por supuesto, los que se percutirán sabiamente mañana son los que hoy más aborrecen estas hipótesis alcohólicas.
Así que mejor me quedo solo a lo del cuento con el loco que guía al loco o el ciego guiando al ciego… ¡Agh, otra siniestra coincidencia!
Si yo fuese Didio ahora mismito mataba a Bruce Wayne y rellenaba al Batman con el Joker.
Y nada de morir epicamente, Bruce la espicharía dentro de un ascensor en caída libre. Sin explicaciones, apenas dos mesecitos de misivas violentas, vídeos del youtube y amenazas anónimas de por medio, al guionista y el editor. Asunto zanjado.
Estupendas reflexiones como siempre Ismamelón. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que este cómic es como un cuento, tanto por su corta extensión como por su contenido.
No es casual el elemento de los círculos concéntricos, ya que la historia se nos plantea como un círculo, sin principio ni fin, en este sentido estaríamos ante una visión de la realidad muy cercana a las filosofías orientales, en donde Batman y Joker serían esos dioses míticos que están condenados a repetir eternamente su enfrentamiento, al representar el ying y el yang, lo irracional, frente a lo racional, el blanco y el negro…
Creo que estoy también fumado y veo alucinaciones en algo que sólo es un tebeo de tipos en mallas.
Lo que nunca sabremos Ismamelón es lo que leía Alan Moore en aquella época, toda una lástima porque seguramente nos ayudaría a desentrañar los misterios que encierra este inquietante cuento.
[…] ante otro cuento (si aceptamos la tesis de Ismael de que La Broma Asesina también era un cuento), en este caso de piratas, en el que […]
Es una obra maestra absolutamente para mi gusto. No puedo estar más de acuerdo con tu comentario. A la altura de Año Uno y DK, una reflexión insuperable sobre el heroe y su némesis, y encima dibujado de forma magistral. ¡Y solo 48 paginas!
FOXXXXXXXXX
Efectivamente, hablamos mucho del guión de Alan Moore, pero es que el dibujo de Bolland es como dices magistral. Una pena que este dibujante se prodigue tan poco.
[…] no. De hecho, me parece un éxito la cantidad y sobre todo la calidad de los comentarios al post La broma asesina ¡¡Lo que he aprendido de las aportaciones de los que se han molestado en dar su punto de vista […]
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