El oráculo de Delfos Mayo 18, 2008
Posted by Etrigan in : Realidad mágica , trackback“Los antiguos griegos creían que el oráculo de Delfos les revelaría su destino. Apolo, el dios del oráculo, hablaba a través de la pitonisa Pitia, que se sentaba en una silla sobre una grieta de la tierra. A través de esta grieta, subían unos vapores que la hipnotizaban. Esto le permitía ser la voz de Apolo.
Cuando la gente iba a Delfos, tenía que presentar su pregunta a los sacerdotes, los cuales la transmitían a Pitia para que respondiera. Su respuesta era tan oscura y ambigua, que los sacerdotes tenían que interpretarla. De esta manera, los griegos aprovechaban la sabiduría de Apolo, creyendo que lo sabía todo, incluso el futuro.
Había muchos jefes de estado que no se atrevían a ir a la guerra o tomar ninguna decisión importante, si antes no consultaban el oráculo de Delfos. Los sacerdotes de Apolo, por tanto, cumplían una función de diplomáticos o asesores. Eran grandes expertos, con un conocimiento preciso de la gente y del país.”
Jostein Gardner “El mundo de Sofía”
Ahora se entiende mejor esta escena de la película 300:
Comments»
Hola de nuevo!.
Muchas gracias por dar tu permiso para copypastear tus reseñas comiqueras!. No es que la tienda sea mia, es de una amiga y la verdad es que es como si formara parte de ella, además me interesa darle vidilla ya que de esa forma la tienda continuará haciendo su papel de “camello cultural” en mi pueblo. Solo tenemos esta tienda, sabes?… y he de cuidarla
por la parte que me toca.
Con tu post me has recordado un libro que me ayudó mucho cuando estudiaba filosofía en el instituto (a pesar de la rallada del final de la historia) y del cual guardo un buen recuerdo.
Y sí. De esta forma nos podemos hacer una idea de cómo les venía la “inspiración” a las pitonisas.
¿De qué libro hablas? Es por curiosidad…
Se dice que un rey fué a consultar al oráculo sobre si debía comenzar o no una guerra contra un reino cercano. El oráculo (también se dice que las “profecías” en realidad eran respuestas calculadas de antemano por los sacerdotes de Delfos, quienes aprovechaban de esta forma su posición para ejercer el poder) dió al rey una aparentemente optimista respuesta: “Si declaras la guerra, destruirás un reino”. El rey lo tomó por la parte que le interesaba y declaró la guerra, resultando perdedor. Su reino fué destruído y el monarca asesinado.