El Cachorro, el catecismo y la señorita de Castellón Julio 12, 2008
Posted by Etrigan in : Cómic , trackbackCarlos Giménez es uno de los genios que ha dado el cómic español. Su obra es muy extensa y de gran calidad, pero sobre todo es conocido por las historias que conforman la serie de Paracuellos y el Auxilio Social. Precisamente aquellas historias son las que me impactaron hace años cuando las leí en la revista Comix Internacional, y de todas ellas la que más recuerdo es la que se titulaba “El Cachorro, el catecismo y la señorita de Castellón”. En ella se nos presenta a Pablito Giménez (alter ego del propio Carlos) que era un fan de los tebeos de El Cachorro. Pablito tiene una gran destreza con los lápices y ha ahorrado con gran esfurzo el suficiente dinero para adquirir la colección de su héroe favorito.
La señorita Sagrario era su profesora de 3º y estaba obsesionada con la religión y el catecismo, siendo su lema “La letra con sangre entra”.
La señorita de Castellón mandaba lápices para los niños que mejor se aprendieran el catecismo. Los chavales del Auxilio Social no la conocían, pero el revuelo se montó el día que la señorita Sagrario anunció la visita de la señorita de Castellón para asistir al concurso de Catecismo.
Algo inconfesable sucedió entre la señorita de Castellón y la señorita Sagrario que provocó la ira de esta última pagándolo Pablito con su colección de El Cachorro adquirida gracias a grandes penurias y mucho esfuerzo.
Esta historia, que tiene evidentes tintes autobiográficos, supone un auténtico alegato contra la intolerancia y el fanatismo relgioso que producen monstruos que se consideran por encima de los demás al estar alumbrados e iluminados por la verdad. La falta de sensibilidad y la ausencia de empatía eran comunes en un sistema educativo que atendía a los más desamparados en aquella España de posguerra, en la que la necesidad y el hambre eran comunes en una gran capa de la población. Ante esa dura realidad, la imaginación de un niño que encuentra en los cómics un medio de escape y de refugio se convierte en una auténtica semilla que floreció espectacularmente a partir de los años 60 con una obra inigualable y muy difícil de superar.





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Sólo lo he visto por internet, pero qué buena pinta tiene el Paracuellos..
Es una obra maestra imprescindible, de lo mejor que ha dado el cómic español.