20.000 leguas de viaje submarino Diciembre 17, 2008
Posted by Etrigan in : Cine , 14commentsCuando el cine de aventuras no era sinónimo de palomitero, en una época en la que se respetaban los clásicos de la literatura universal, se realizó este maravilloso film en el que se adaptaba a la gran pantalla la famosa obra de Julio Verne.
Han pasado muchos años desde su estreno en el año 1.954, pero todavía siguen asombrando los diseños victorianos del Nautilus, los simples pero eficaces efectos especiales del momento y el dramatismo del enfrentamiento con el pulpo gigante en una de las escenas que han pasado a la historia del cine. Richard Fleischer, condenado por el injusto adjetivo de artesano, dirige con sobriedad una película que pertenece a la factoría Disney pero sin compartir el común denominador de los demás productos de dicha marca. La única concesión a la galería está en la escena de Kirk Douglas y la foca, pero por lo demás la cinta se aleja de la simple acción y se centra en la figura del Capitán Nemo, magníficamente interpretado por James Mason.
El sentido de la maravilla nos embriaga con escenas como las del enterramiento bajo el agua o la isla sumergida. Inolvidables resultan las escenas en las que el trastornado Capitán Nemo toca el órgano que está instalado en su submarino como prolegómeno de su venganza contra una sociedad injusta. Y es que Nemo aparece como un líder mesiánico que se alza contra una humanidad depredadora, rebelándose mediante la creación de un nuevo orden submarino en el que el hombre respete a su entorno. Sin embargo, las contradicciones aparecen con su ansia de venganza que le lleva a destruir los buques de su enemigos, cargados de armas y explosivos para la guerra. La diferencia entre el bien y el mal se diluye, la ética del personaje resulta ambigua, y la frontera entre héroe o villano se confunde de tal manera que su complejidad y su espíritu atormentado resultan totalmente atractivos.
Al final, la película introduce un mensaje muy propio de la época en el que se nos avisa de los peligros de la manipulación y el abuso de energías devastadoras como la atómica, que en malas manos pueden llevar a la destrucción del planeta y no a su progreso.

