“Bienvenida a Australia”

Épica, romanticismo, drama, magia, aventura…, ingredientes fundamentales del cine más clásico norteamericano. Epopeyas más grandes que la vida misma, historias imposibles narradas en Cinemascope para ser disfrutadas en las salas oscuras del cine una tarde de domingo, personajes arquetípicos que representan los más altos valores de la raza humana enfrentados a un destino que han de superar mediante un beso final digno de enmarcar en nuestra memoria con un grande y largo The End que aparece como punto y final despertándonos a nuestra cruda realidad. Ésa es la esencia del cine, ahí está su grandeza, y la lástima es que se ha perdido sustituyéndola el insulso envoltorio lleno de colores y de diseño dispuesto para ser deglutido por muchedumbres juveniles que buscan en el cine sensaciones semejantes a las del parque de atracciones. Por otro lado, el público más sesudo y exigente recuerda con nostalgia el cine de autor de los 70 refugiándose en actuales producciones francesas que con una pretenciosidad inaguantable pretenden hacer una crítica de la sociedad en la que vivimos haciendo aburridos docudramas en los que la ausencia de glamour y de magia despojan al cine de su encanto tradicional.
Australia es una vuelta al cine más épico y grandioso mediante una propuesta grandilocuente en la que Baz Luhrmann se hermana con David Lean, William Wyler, Victor Fleming o el mismísimo Steven Spielberg. En una sola obra se recuperan los mejores momentos del western, el cine bélico o el melodrama más clásico, y todo ello bajo el personalísimo prisma de un Luhrmann que demuestra tener un dominio de la puesta en escena y de la espectacularidad propia de los grandes directores clásicos mencionados anteriormente.
En sus anteriores obras, Romeo + Julieta y Moulin Rouge, Luhrmann ya dio muestras de genialidad componiendo películas en las que la mezcla de estilos y la grandilocuencia de su propuesta visual envolvía a historias románticas en las que la pasión movía a los personajes de una manera cercana a los viejos melodramas de Hollywood.
En Australia, los actores elegidos para encarnar a esos personajes dominados por la pasión son Nicole Kidman y Hugh Jackman. Los dos están estupendos en sus respectivos papeles, pero yo destacaría a la primera, que está bellísima, próxima a la divinidad, mereciéndose formar parte de ese inalcanzable panteón de actrices y divas del cine.
Sin embargo, la película no es un mero ejercicio de nostalgia, no es un remedo de una forma pasada de hacer cine, ya que supone una recuperación de unas sensaciones mediante un guiño al pasado pero bajo la mirada personalísima del director australiano que nos ofrece un cuento lleno de magia chamánica, en el que nos trasladamos al país de Oz para volver a ser niños mediante el disfrute de una película como las de antes.
Ficha técnica: Australia – Director: Baz Luhrmann, Guionista: Baz Luhrmann – País : Australia, USA – Año: 2008


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