Tetro de Francis Ford Coppola Julio 6, 2009
Posted by Etrigan in : Cine , trackbackSólo hay sitio para un genio en esta familia.

Francis Ford Coppola es uno de los mayores genios que ha dado el cine. Solo recordar la trilogía de El Padrino o Apocalipsis Now nos confirma el nivel cinematográfico alcanzado por este gran director. Para Coppola el cine es Arte, pero Arte con mayúsculas, comparable a la poesía, a la música…, por eso siempre ha estado enfrentado a las estrechas miras de la industria de Hollywood que en los últimos años ha transformado al cine en un producto manufacturero que ha de venderse a las masas aplicando las mismas estrategias de marketing que las que se emplean para vender automóviles. Pero el cine es algo más, ya que el cine es una forma de expresión de un autor que tiene una obra en su mente y que necesita visualizarla, trasladarla a la gran pantalla, para crear un espectáculo artístico único, grandioso, inigualable.
De hecho, Coppola ha tenido que hacer muchos trabajos meramente alimenticios a lo largo de su carrera, y esa insatisfacción artística le llevó a abandonar el cine hace unos doce años para dedicarse al mundo del vino, siendo precisamente en el desarrollo de esa actividad empresarial con la que se ha hecho multimillonario, de tal manera que ya no necesita mendigar a las grandes compañías de Hollywood para que le contraten como director. Ahora Coppola hace lo que le viene en gana, y decide realizar películas de bajo presupuesto en otros países para plasmar ese cine que esté libre de las cortapisas que impone el cine norteamericano actual.
En Tetro, Coppola mismo ha escrito el guión para hacer una obra muy personal, casi autobiográfica, en la que se nos muestran las relaciones familiares entre hermanos y entre padres e hijos. Y es que la película tiene unas resonancias de tragedia griega con elementos edípicos en la que los protagonistas se ven arrastrados por fuerzas irresistibles que les conducen a reproducir la misma maldición de generación en generación: La rivalidad.
El blanco y negro empleado por Francis Ford Coppola nos recuerda a grandes películas clásicas del cine americano más dramático y así la historia tiene algo de las obras de Tennessee Williams y de sus muchas adaptaciones cinematográficas realizadas por directores de la talla de Elia Kazan. Sin embargo, los flash backs aparecen en color transgrediendo la clásica convención de que el pasado ha de representarse siempre en blanco y negro. En este sentido, la película está llena de hallazgos narrativos, de encuadres imposibles, de licencias inusuales. La belleza de sus imágenes es innegable con una magnífica composición de luces y sombras en la que lo que resalta es el drama humano de los personajes, drama que se desencadena tras el conocimiento del secreto oculto de la familia.
Tetro no es una película sencilla ni complaciente, es un drama magníficamente orquestado lleno de elementos simbólicos como la estupenda metáfora de Coppelia de los cuentos de Hoffmann. En cuanto a los actores, como sucede en toda su filmografía, Coppola suele elegirlos perfectamente, y en este caso hay que destacar el papel realizado por Vincent Gallo en el que nos muestra una capacidad interpretativa llena de matices y de fuerza dramática. Maribel Verdú está que se sale en ese papel de mujer testigo de un drama familiar al que acude como mera espectadora, pero que sufre y ama con resignación. El debutante Alden Ehrenreich tiene algo del Leonardo DiCaprio de los inicios, y por otro lado resulta una gozada disfrutar del trabajo de actores de los de toda la vida como Klaus María Brandauer o Carmen Maura. Para mí ha resultado muy grato el volver a ver al Coppola de siempre, el que nunca debería haber abandonado el cine, siendo una lástima el haber prescindido de su obra en los últimos años.
Ficha técnica: Tetro – Director: Francis Ford Coppola, Guionista: Francis Ford Coppola – País : USA, Italia, España, Argentina – Año: 2009


Comments»
Dejen de hacerle la pelota a Coppola. La película es un “bodrio”. A los quince minutos ya querés salir disparado del cine, pero no lo haces porque esperás el “milagro”. Es un culebrón al mejor estilo venezolano, lleno de tópicos. Coppola estuvo varios meses en Baires y se nota que quiso para su película lo que más le gustó de la ciudad y/o país. Entonces mezcló la Biblia con el calefón, agregó escenas de danza (debe haber visto la última película de Leonardo Fabio y le gustó…) y la juntó con La Colifata y, para más INRI, los llevó a un viaje al glaciar P. Moreno!!! Lo que encima empeoró la película es el horrible doblaje ¿cómo creen, españoles, que pueden imitarnos y salir airosos? Es un insulto. Hay escenas disparatadas, como la de una argentina cortando a tijeretazos ¡un Armani! O la del personaje de Carmen Maura, la crítica más importante de Latinoamérica, que va a ver un espectáculo under y luego le da un premio a Tetro, un señor que no había hecho un carajo en su vida y habla de él como si fuera un genio. El broche de oro: una de las escenas del final, cuando Tetro alcanza al hermano en medio de la calle y lo abraza y Maribel Verdú hace fuerza (sí, hace fuerza) para llorar. Es el cuento peor contado que he visto.