Cómic es contracultura, subcultura … Octubre 4, 2009
Posted by Etrigan in : Reflexiones , trackbackEl cómic como manifestación cultural con mayúsculas o como un mero entretenimiento infantil propio de mentes sencillas y nostálgicas. Ni una cosa ni, por supuesto, la otra.
Muchas han sido las divagaciones que han recorrido la blogosfera comiquera a raíz de esta desafortunada opinión. Para situarnos habría que recordar varias cosas como que el cómic nació en su momento como refugio de entretenimiento de clases sociales pobres e incultas, pasando a ser una de las manifestaciones contraculturales del underground de los 60/70 y siendo finalmente adoptado como una moda más (cultura pop) de las acogidas por círculos progres y radicales. Sin embargo, desde hace un tiempo, el cómic es el gueto en el que el frikerio se siente a gusto oponiéndose a la cultura oficial y al resto de los gustos mayoritarios de la sociedad, ensalzando personajes salidos no sólo del propio cómic sino también del cine y que se han convertido en referentes de las últimas generaciones, dando lugar a una nueva mitología plagada de leyendas y héroes cósmicos, góticos y fantásticos que son compartidos por colectivos de jóvenes (y no tan jóvenes) de todo el mundo civilizado.
Las personas que pertenecen a generaciones anteriores o que culturalmente se encuentran lejos de estos grupos frikis, difícilmente pueden entender lo que es algo natual y totalmente asumido por quienes disfrutan con la lectura de un cómic de superhéroes o se emocionan viendo La Guerra de las Galaxias, siendo aún más difícil comprender el fenómeno manga o la fiebre gótica provocada por películas como Pesadilla antes de Navidad. Muchas son las tribus frikis que adoran a estos productos propios de nuestra civilización del siglo XXI, y mucha es la incomprensión y la falta de curiosidad de un fenómeno social equiparable a la revolución que provocaron los Beatles y otos grupos de rock a finales de los años 60. El cómic es algo vivo, con muchas ramificaciones e infinidad de estilos, que busca en la mayoría de los casos satisfacer las ansias coleccionistas y más puramente fanáticas de quienes los consumen, utilizando un lenguaje y sirviéndose de unas historias endogámicas, que sólo son entendidas y compartidas por los muy iniciados. La defensa del cómic acudiendo al ejemplo de las obras más sesudas y gafapastas como manifestación superior de este medio es un autoengaño en el que caemos para equiparar el noveno arte con otras manifestaciones culturales consideradas políticamente correctas y asumidas por la cultura oficial.
He leído por ahí que el cómic es el refugio de la nueva vanguardia. No lo sé, lo que sí está claro es que cuenta con una base social dinámica, moderna, joven y que comparte muchas cosas. Que se comunica por internet, que usa las nuevas tecnologías como instrumento de relación y de reflexión en torno a los cómics por los que sienten tanta pasión, diseccionando y analizando las obras más emblemáticas de un arte que todavía no es totalmente entendido ni asumido por una gran parte de la cultura oficial actual.


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