“Lo más triste de hacerse viejo es el ansia con el que esperas el almuerzo.”
George Sprott

George Sprott del artista canadiense Seth es una auténtica obra maestra, un cómic que emociona, que hace pensar, que rompe barreras narrativas, que sorprende en su diseño…, es todo esto y muchas más cosas, pero ante todo es un cómic de autor.
Seth pertenece a esa generación de autores de cómic independiente americano (como Daniel Clowes o Chris Ware) que conciben este arte como un medio de expresión adulto en el que se pueden tratar todo tipo de temáticas a través del formato que ahora llamamos (quizá de forma un tanto pedante) novela gráfica. Para estos autores el dibujo pasa a ser secundario, teniendo mayor protagonismo la parte literaria; sin embargo los experimentos narrativos y la forma de contar gráficamente la historia suponen algo fundamental en el diseño final de la obra. Forma y contenido, que en el caso de George Sprott consiguen un magnífico equilibrio, de tal manera que aparecen unidos indisolublemente en un formato narrativo que resulta fácil de leer y asimilar por cualquier lector.

La historia de Geroge Sprott, puede ser la de cualquiera de nosotros; ya que, independientemente de que dedicase parte de su vida a la aventura como explorador en el ártico y a su divulgación como presentador de una emisora de televisión local, todo esto no es lo más importante en su trayectoria vital, lo que realmente marca la vida de Sprott es su niñez, la relación con sus padres, los desengaños amorosos, la hija perdida y no reconocida, el matrimonio fracasado…

Como cualquier hijo de vecino, Sprott se plantea las mismas dudas existenciales que todos nos planteamos, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿existe Dios?…, dudas que no son resueltas categoricamente, a las que se les va buscando respuestas según las circunstancias y conforme va avanzando la vida. El cómic nos muestra las últimas horas de George Sprott anteriores a su fallecimiento, intercalando opiniones de conocidos suyos sobre su persona. Por otra parte vemos flash backs de su larga vida y también comprobamos lo efímero de la existencia mediante el paso de los años posteriores a su muerte, de tal manera que tanto su obra como su recuerdo se va perdiendo en el tiempo, dando razón a Calderon de la Barca cuando afirmaba lo de que la vida es sueño:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Ficha técnica: George Sprott (1894-1975) – Guión: Seth, Dibujo: Seth – Editorial: Random House Mondadori.


4 Responses
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He tenido esta obra en mis manos un par de veces y por ahora aun no me la he comprado, pero pienso que lo terminaré haciendo…
La verdad es que me cuesta comprar cómics con dibujos del estilo de Seth, sabes que me encanta el dibujo realista y no soy muy fan del estilo de muchos artistas underground; aun así hace años que tengo el cómic La vida es buena si no te rindes, del propio Seth y me encantó.
Saludos.
Coincido contigo en cuanto al estilo de dibujo que también me gusta. Yo soy más seguidor de los dibujantes de corte más realista. Sin embargo, como en todo hay excepciones, y aunque el estilo de dibujo de Seth no me entusiasma, su narrativa y sus técnicas de composición de página y de diseño del cómic, me parecen excepcionales. Los recursos técnicos de los que hace gala en este cómic son inusuales. Además todo ello al servicio de una historia magníficamente contada y llena de reflexiones y de momentos emocionantes. Te lo recomiendo “pese al dibujo”.
A mí también me gusta el realista, pero este estilo de ‘línea clara’, simplista, como el de Jason, también me gusta bastante. Según para qué historias, claro.
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