Las verdades básicas, como que América es ahora un conglomerado corporativo post-político, son difíciles de aceptar.

“Nos enfrentamos al futuro, pero somos incapaces de darnos cuenta.”
Al futuro es a lo que se enfrenta Marvel, y en muy pocas ocasiones se da cuenta de ello. Puede que éste sea uno de los pocos cómics en los que Marvel es consciente que su Universo está muy exprimido, muy agotado en ideas y muy escaso de grandes autores. La lástima es que la interesante propuesta de Ellis y Granov ha caído en el saco de las buenas ideas sacrificadas por desatinos como las Civil Wars y demás megaeventos sacaperras que tanto daño están haciendo al cómic de superhéroes.
Y es que acertada fue la elección de estos dos autores para modernizar el concepto de Iron Man, uno de los personajes que mejor se adapta a la sociedad actual y a la de nuestro futuro próximo, por su componente eminentemente tecnológico. Iron Man es uno de esos personajes que siempre ha sido muy secundario en el Universo Marvel, que no ha tenido un autor fetiche, y que ha pasado por muy pocos grandes momentos. Su actualización era inevitable, y su adopción por un autor de talla imprescindible. Igual que Frank Miller modernizó e hizo suyo a Daredevil, o Walter Simonson devolvió a Thor a sus más altas cotas de grandeza, Iron Man merecía que alguien le diese un nuevo tono, un nuevo sentido en la actualidad, y eso es lo que hace Warren Ellis, cargándose la continuidad del personaje (para qué queremos la pesada continuidad de un Universo que no evoluciona) y contándonos su origen lejos de las selvas asiáticas para actualizarlo mediante un enfrentamiento con terroristas ¿árabes?. La película de Iron Man fue posterior a este cómic y nos cuenta el origen del personaje en relación con sucesos bélicos más recientes que los de la guerra de Vietnam. En este sentido el film que se basa en el el cómic del vengador dorado supone una actualización del personaje muy en la línea de este cómic, de hecho no es casual que el dibujante Adi Granov participase en el diseño de las armaduras que aparecen en la película.
Por lo demás el guión de Warren Ellis tiene los ingredientes básicos que necesita cualquier cómic de superhéroes pero tamizado con su estilo tecnopunk tan característico y ciertas dosis de mala leche crítica. Ellis es consciente de que está escribiendo una aventura de uno de los iconos de la Marvel y suaviza su visión anarquista del mundo, centrándose en el desarrollo de una historia en la que no falta la crítica a las grandes corporaciones norteamericanas y la justificación del nihilismo terrorista del villano de la historia.
Sin embargo uno de los aspectos más notables de este cómic es la parte gráfica a cargo del dibujante bosnio Adi Granov. El estilo hiperrealista del que hace gala dota a la historia de un aire cinematográfico que le da brillantez y, porqué no decirlo, espectacularidad, algo imprescindible en un cómic de superhéroes como éste. El color empleado da a la ilustración un tono pictórico que ayuda a la mayor credibilidad de lo que vemos a través de la viñetas de este tomo.
Puede que Extremis sea el mejor cómic que haya leído de Iron Man, la pena es que la serie haya ido por unos derroteros tan comerciales y faltos de creatividad en los últimos años.
Ficha técnica: Iron Man: Extremis – Guión: Warren Ellis, Dibujo: Adi Granov – Editorial USA: Marvel - Editorial España: Panini.


3 Responses
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Totalmente de acuerdo en todo lo que dices, el cómic es bastante bueno, de las mejores historias que ha tenido nunca el Vengador Dorado. Es una lástima que todo esto no se haya aprovechado apenas, y que el concepto de Extremis haya caído en saco roto, de hecho, ahora mismo ya no tiene el virus en su cuerpo. Lo dicho una pena que la Civil War e Invasión secreta hayan hecho tanto daño.
Una pena, es verdad, pero es que los aficionados consumimos todo lo que nos ofrece Marvel sin rechistar.
Pues sí, los aficionados tenemos gran parte, si no toda la culpa de esta situación, y luego pasa lo que pasa.