jump to navigation

Gran Torino, gran Eastwood Abril 6, 2009

Posted by Etrigan in : Cine , 16comments

“¿Qué se siente al matar a un hombre?”

gran-torino

Clint se despide como actor, y se despide a lo grande, con un personaje que bien podría ser Harry Callahan jubilado y en los últimos días de su vida, o bien cualquiera de los innumerables tipos duros que ha encarnado en su larga trayectoria. Todavía recuerdo su pose de pistolero marmóreo en la Trilogía del dólar a las órdenes de Sergio Leone o su divina estampa como pistolero de Dios en Jinete Pálido. Incluso siempre se me ha representado como Nick Furia dibujado por Steranko con parche y un gran puro en las comisuras de sus labios, impertérrito, insondable, dirigiendo a los agentes de Shield en la batalla contra las fuerzas del mal y gritando palabras malsonantes en las que hace referencia continua a la madre que los parió. Pero es que además de crear un arquetipo cinematográfico de tío duro y violento, Eastwood es un gran director, un clásico, de los que beben en las fuentes de los mejores cineastas americanos (John Ford, Howard Hawks, Peckinpah o el mismo Leone), y esto lo ha demostrado con creces sobre todo en sus últimas películas.

Parecía que su anterior película, El intercambio, iba a ser otra obra maestra y que sin embargo Gran Torino sería una obra menor. Pues en mi opinión sucede todo lo contrario, ya que El intercambio, siendo una buena película, no tiene esos ingredientes que caracterizan a los mejores films de Eastwood. Por el contrario, Gran Torino es Eastwood en estado puro, cine en mayúsculas, un clásico pese a su modernidad y finalmente es toda una declaración de madurez creativa y de serenidad artística.

Otro elemento destacable es el del magnífico retrato de los personajes de la película, desde los hijos y los nietos del protagonista hasta los vecinos orientales, pasando por el cura. Con pocos trazos, Eastwood es capaz de definirnos a dichos personajes, de contarnos cómo son y de identificarnos a través de esas pinceladas con la situación que atraviesa Walter Kowalski, jubilado, viudo reciente, viejo y achacoso, pero con orgullo, lleno de vitalidad y buscando un sentido para los últimos días de su vida.

Gran Torino es una reflexión sobre la vejez, la muerte, las relaciones paternofiliales, el racismo, la xenofobia, la religión, la guerra, la violencia…, y muchas cosas más, ya que la película no se limita a contarnos una historia, sino que quiere ir más allá en el sentido de que su autor pretende transmitirnos una visión personal de la vida y de todos los temas mencionados anteriormente. Podríamos decir que estamos ante lo que se conoce, a veces con demasiada pretenciosidad, como cine de autor.

Sin embargo, el tema principal del film gira en torno a la violencia, al uso de la misma aunque sea por una causa justa. La venganza, el ojo por ojo y diente por diente ha sido el código moral por el que se han guiado muchos de los justicieros interpretados por Eastwood. Así, en esta especie de testamento cinematográfico (de hecho la película finaliza con la lectura de un testamento) el veterano director nos lega un nuevo mensaje, una diferente forma de ver la justicia y en definitiva un sorprendente sacrificio final del último justiciero.

Ficha técnica: Gran Torino Director: Clint Eastwood, Guionista: Dave Johannson & Neil Schenk – País : USA, Australia – Año: 2008