Adicto a la vida Enero 24, 2012
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John Constantine ha muerto (o eso creen todos) y lo primero que hace es volver a sus orígenes, a Liverpool:
“Se supone que los pájaros de piedra de Liver echarán a volar si una virgen o un tipo honesto pasa a su lado. Todavía siguen ahí”.
Un Constantine crepuscular, con barba de varios días visita a su hermana que vive en un edificio en el que todo huele a magia negra, a dolor, a maldad.

Estos dos episodios (Hellblazer 175 y 176) inician la etapa de Mike Carey en Hellblazer. En este arco, Steve Dillon se hace cargo de los lápices haciendo gala de ese estilo realista y de primeros planos tan característico suyo. Carey es un escritor que no termina de convencerme, pero estos dos números tienen algo de misterioso y decadente que consiguen enganchar al lector recordando momentos álgidos de la serie. La señora Wren y sus sádicos hijos constituyen todo un ejemplo de monstruos a los que Constantine ha de enfrentarse en su condición de mago detective que ayuda a los suyos. En realidad este arco sirve de prólogo a la saga posterior titulada El sepulcro rojo, en la que Constantine vuelve a Londres para rescatar a su sobrina, pero eso es otra historia…
Hellblazer: El Santo Sangriento Febrero 15, 2008
Posted by Etrigan in : Cómic , 4comments“Eran los últimos años en la Corte del Arturo, cuando todas las batallas se habían luchado y toda la magia empleada por Merlín había desaparecido por las sutiles artimañas de la serpiente.”
Hace poco hablaba de la Isla de San Brendan, leyenda que hunde sus raíces en los mitos paganos de la propia mitología irlandesa. En esta ocasión el cómic que voy a comentar intenta enlazar de alguna manera a su personaje principal con los mitos celtas que constituyen las raíces de la mitología del Reino Unido. Se trata del Annual 1 de Hellblazer, titulado El Santo Sangriento.
El cómic comienza con un John Constantine que sale del manicomio en el que ha estado internado en Cornualles (lugar en el que precisamente se sitúa el nacimiento del Rey Arturo), dirigiéndose a Londres en la época de la guerra de las Malvinas. Allí se encuentra a un viejo amigo que ha cambiado la revolución punk por el thatcherismo más recalcitrante. Está claro que Inglaterra se ha transformado en una sociedad más conservadora y que su gobierno ejerce una política imperialista, lo que lleva a Constantine a refugiarse en la bebida y en la locura. En ese estado de ebriedad se encuentra con una extraña mujer que le habla de la Reina Británica de los Icen que se enfrentó a Roma. Constantine se ve arrastrado por la pasión en un desenfreno de lujuria ardiente con la bella joven. A partir de ahí el cómic cambia de registro y nos cuenta la historia del primer Constantine, concretamente del Rey Kon-Sten-Tyn, que sucedió al Rey Arturo y contó con la ayuda del propio Merlín.
Jaime Delano vuelve a plantear una ácida crítica, no sólo a la política thatcheriana del gobierno británico de la época, sino también a la propia sociedad inglesa que aupó y mantuvo aquel gobierno respaldando el conflicto bélico de las Malvinas. Pero la crítica no se queda ahí, sino que nos muestra el mito artúrico como una metáfora de lo que fue Gran Bretaña en sus inicios históricos y lo que es en el presente traicionando a sus raíces. Kon-Sten-Tyn (personaje inventado por Delano) aparece misteriosamente como un continuador del Rey Arturo, siendo adiestrado por Merlín en las artes de la guerra, la política y el conocimiento sagrado, representando los valores y las tradiciones de la patria celta. Se opone y lucha contra todos los invasores de la isla, incluidos los sacerdotes que predican la nueva fe cristiana. Al final de su reinado se convierte al cristianismo, ya que es consciente de que es la religión que prevalecerá, pero lo hace sin abandonar sus viejas creencias, seduciendo al único Dios, sin dejarse conquistar del todo. En definitiva este nuevo Arturo representa el Mesías liberador frente al invasor extranjero, todo lo contrario al gobierno de Thatcher que asume su papel de invasor imperialista de otras tierras. Al final, como sucedió con Merlin, Kon-Sten-Tyn entra en un árbol por un agujero con forma vaginal simbolizando la unión cósmica entre el hombre y la naturaleza, en este caso la tierra de la que proviene que es Inglaterra, madre de los mitos ancestrales que constituyen las verdaderas raíces de la sociedad actual. Esa reclusión dentro del árbol supone el renacimiento de un espíritu que quizá se encarne en el propio Constantine.
La parte gráfica corre a cargo de Bryan Talbot, estupendo artista británico, que aporta a la historia ese estilo underground tan característico suyo, dando un toque feísta al dibujo junto con la creación de atmósferas irreales y fantásticas. Aunque su trazo sea algo descuidado, lo suple con una buena narrativa y con una acertadísima recreación de los personajes.
El Santo Sangiento conecta a Constantine con las leyendas inglesas, haciendo partícipe a este personaje de la esencia de la misma Inglaterra, y es que Constantine rezuma ese aire británico por todos sus poros siendo algo consustancial al personaje de tal manera que es imposible imaginárnoslo con otra nacionalidad.
Ficha técnica: Hellblazer, Anual 1 – Guión: Jamie Delano, Dibujo: Bryan Talbot – Editorial : Planeta – Editorial USA: DC/Vertigo - Año de publicación USA: 1989


