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Two lovers de James Gray Mayo 27, 2010

Posted by Etrigan in : Cine , 3comments

“Yo nunca me alejaré de ti.”

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Hace un tiempo hablé de James Gray al hacer una reseña de su anterior película: La noche es nuestra. En aquel post decía lo siguiente:

Sin embargo, lo que es una película de género se transforma en manos de este director y guionista en una reflexión sobre la familia, las raíces, la tradición y la felicidad. Una reflexión que no me parece nada moralizante sino realista y amarga, sobre como los lazos de sangre pueden condicionar y mediatizar las decisiones personales. Así, el mismo Gray reconoce que: “Es obvio que estoy en deuda con El padrino, Chinatown y French Connection, pero también vi mucho cine europeo de los sesenta, sobre todo de Visconti, y películas japonesas de los cincuenta muy centradas en el tema del destino”.

Respecto a Two Lovers podemos decir algo parecido, ya que Gray vuelve a hacer una película de género (en este caso un melodrama) que le permite volver a reflexionar sobre la familia y sobre cómo los vínculos familiares mediatizan y condicionan nuestras decisiones en la vida. Ahora que me he puesto al día en cuanto a la filmografía de este director puedo afirmar que su cine va contracorriente de modas y dictados comerciales. Así, Two Lovers es una película atemporal que nada tiene que ver con la mayoría de los productos cinematográficos actuales y que entronca con el mejor cine clásico norteamericano.

Este film nos cuenta la historia de Leonard, un joven que sufre un trastorno bipolar y que vuelve a casa de sus padres tras un intento de suicidio. Allí, su vida vida se cruzará con dos mujeres con las que establecerá una doble relación. Sandra es la muchacha recomendada por su entorno familiar y Michelle es la bella vecina por la que Leonard sentirá una fuerte atracción.

La alternativa que se plantea a Leonard es la de seguir la tradición familiar y escoger el camino ya marcado o bien entregarse a la ruptura y a la aventura que supone lo desconocido. Gray, de una forma muy inteligente nos muestra el entorno de Michelle de una manera misteriosa y para ello emplea un estilo cinematográfico a lo Hitchcock, crando un suspense en cuanto a los secretos que rodean a la rubia vecina. Por lo tanto Michelle representa ese mundo exterior y lejano al ambiente casi claustrofóbico que le ofrece al protagonista la familia en la que vive, que está anclada en las tradiciones propias de la comunidad judía de Nueva York. Ahí reside el poder de atracción de Michelle y allí está el origen del conflicto interno por el que se debate Leonard.

James Gray es un director sobrio y elegante, con un estilo clásico muy alejado de estridencias y de simplificaciones. La historia de amor que nos cuenta en esta película es amarga y no tiene nada que ver con propuestas romanticonas a las que nos tiene acostrumbrado el cine más comercial hollywoodiense.

El reaparto está encabezado por Joaquin Phoenix, actor fetiche de Gray, que ha participado en casi todas sus películas y que en esta ocasión compone una estupenda interpretación dando vida a un personaje atípico del que como espectadores nunca estamos seguros de cómo va a reaccionar debido a sus inseguridades. Gwyneth Paltrow interpreta a Michelle, siendo esa rubia misteriosa tan hitchcokiana, y Vinessa Shaw es Sandra, la chica a la que a todos los padres les gustaría que fuese la novia de su hijo.

Two Lovers no es la película de moda rodeada de toda la parafernalia comercial, pero es una película muy recomendable que nos reconcilia con el mejor cine americano.

Ficha técnica: Two Lovers – Director y guionista: James Gray – País : USA – Año: 2008

La noche es nuestra Abril 10, 2008

Posted by Etrigan in : Cine , 4comments

“Tarde o temprano tendrás que estar con nosotros o con los narcotraficantes.”

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Bobby Green (Joaquin Phoenix) no ha seguido la tradición familiar, su padre y su hermano son policías, su guerra es otra … mantener la ley y el orden combatiendo a las mafias de la droga. Sin embargo, Bobby regenta una populosa discoteca en el Nueva York de los años 80, vive la vida loca, tiene una novia espectacular y se mueve en los ambientes a los que pertenecen los gángsters contra los que lucha su familia. El conflicto se hace evidente, Bobby tendrá que elegir: o ayuda a su familia haciendo de soplón o se mantiene fiel a su círculo de relaciones.Hace tiempo que Bobby decidió romper con sus raíces, quiso vivir su vida, construir su futuro, pero la sangre y los lazos familiares tienen un gran poder de atracción. El dueño de la discoteca en la que trabaja Bobby es como un nuevo padre para él, le invita a comer, lo sienta con su familia, le ofrece un buen trabajo, confía en él, sin embargo ¿no es cierto que no podemos confiar en nadie salvo quizá en nuestro propio padre?

James Gray es el director de este magnífico thriller. Cuenta en su haber con dos películas más: Cuestión de sangre (Little Odessa, 1994) y La otra cara del crimen (The Yards, 2000), que lamentablemente todavía no he visto y que también pertenecen al género negro. Sin embargo, lo que es una película de género se transforma en manos de este director y guionista en una reflexión sobre la familia, las raíces, la tradición y la felicidad. Una reflexión que no me parece nada moralizante sino realista y amarga, sobre como los lazos de sangre pueden condicionar y mediatizar las decisiones personales. Así, el mismo Gray reconoce que: “Es obvio que estoy en deuda con El padrino, Chinatown y French Connection, pero también vi mucho cine europeo de los sesenta, sobre todo de Visconti, y películas japonesas de los cincuenta muy centradas en el tema del destino”.

El conflicto familiar que sirve de base al argumento de este film está perfectamente escenificado en la reunión que tiene Bobby con su padre y su hermano en una iglesia, lugar ligado a las tradiciones de esta familia polaca, que sirve bajo la mirada de Jesucristo para recordar cuáles son sus obligaciones y cómo se ha desviado el protagonista del camino marcado por su padre. A partir de ese momento las actuaciones de su hermano, el capitán Grisinsky, al más puro estilo mafioso, nos lleva a tener una antipatía hacia unos policías que en muy poco se diferencian de los criminales a los que persiguen. Sin embargo, el atentado contra la vida de su hermano lleva a Bobby a replantearse todo, y a defender a su familia frente a las amenazas de los traficantes.

La historia es envolvente y nos atrapa en una espiral de violencia en donde lo importante es sobrevivir, destacando tres escenas de acción magníficamente rodadas por Gray en las que el realismo impera sobre la burda espectacularidad que domina el cine hollywoodiense actual. Me parece especialmente memorable la escena de la persecución en coche bajo la lluvia en la que el dramatismo y el suspense están por encima de cualquier efectismo.

Mención aparte merece la aparición de veterano Robert Duvall, ese gran secundario de lujo del cine norteamericano, que interpreta al padre de Bobby en un papel cargado de gran humanidad. Mark Wahlberg hace del hermano policía, opuesto a Bobby que es estupendamente interpretado por Joaquin Phoenix, mostrando ese proceso de transformación del protagonista desde el inicio de la película hasta el final, en el que aparece como alguien totalmente distinto en un amargo desenlace feliz.


Ficha técnica: La noche es nuestra – Director y guionista: James Gray – País : USA – Año: 2007