New Defenders, nº 126. Reseña de un cómic totalmente olvidable Mayo 16, 2008
Posted by Etrigan in : Reflexiones , 9commentsCuando lean el título de este post muchos se preguntarán qué coño hago escribiendo sobre un cómic tan pasado de moda como éste, publicado en el año 1.983 hace un porrón de años (aunque no tantos para considerarlo clásico y que pueda ser editado en un tocho con tapas duras en glorioso blanco y negro). Y es que este cómic es representativo de esa inmensa producción de comic-books americanos que han pasado por las estanterías sin pena ni gloria, siendo leídos, deglutidos y olvidados al instante. Es de los tristes cómics de los que nadie escribe en sus blogs, de los que nadie menciona en antologías bibliográficas de autores de moda, de los que a nadie se le ocurre rescatar del olvido…, y todo ello porque no se merecen el recuerdo, porque no han aportado nada nuevo, porque son la reiteración y repetición del mismo esquema que hemos leído un millón de veces. Sin embargo, como éste hemos leído muchos, hemos pasado el rato con ellos infinidad de veces, son más que los que siempre mencionamos, pero los despreciamos, los olvidamos…
Para quien no lo recuerde, este cómic se publicó en España por forum como complemento de la serie Los Nuevos Vengadores. Mala suerte la suya…, y peor aún porque se cortó por la mitad para poder complementar a dos episodios de la serie estrella. Los Defensores estaban de capa caída y en Marvel se les ocurrió la “brillante” idea de cambiarles el nombre y llamarles New Defenders, para ver si con esa nueva etapa captaban más lectores. El guión estaba escrito por J.M. De Matteis, que no es mal guionista, de hecho tiene algunos cómics bastante buenos en su haber, pero en esta serie no es que se cubriera de gloria, y en este episodio en concreto, pues bueno… lo de escribir historias de superhéroes como hacer churros. El grupo estaba formado por tres mutantes (la Bestia, el Hombre de Hielo y el Ángel), dos féminas (Dragón Lunar y Brunilda, la Valquiria), y por un extraño personaje al que nunca le he pillado de qué va (La Gárgola, es decir un burdo remedo marveliano de Etrigan, el demonio kirbyano de la DC, tocayo mío). También aparecía Nick Furia, todo elegante con corbata, chaleco, parche en ojo y puro en mano que colaboraba con Los Defensores en la lucha contra el Imperio Secreto (sí…, esa organización que salía en la mítica saga protagonizada por el Capitán América). En esta aventura Dragón Lunar debía de tener unos encantos muy escondidos porque llevaba de calle al Ángel y al Hombre de Hielo (será que lo de ser calva debe de atraer a algunos hombres). También la Bestia andaba muy preocupado con ser líder, buscar un Cuartel General, vaya…los problemillas que nunca hemos visto en este tipo de cómics. Para colmo se escapa de los cuarteles generales de Shield (Escudo para los más viejos y para los espectadores de la peli de Iron Man) un gigantón con pocas luces llamado Gargantúa que empieza a destruir la ciudad (algo originalísimo que no hemos visto nunca). Los Nuevos Defensores acuden, luchan contra el ogro feísimo y tonto, y le vencen.
Vaya pedazo de spoiler para quien no se haya leído el cómic en cuestión. Seguro que le he amargado el día a alguien… Bueno, sigamos.
El dibujo corre a cargo de un esforzado Alan Kupperberg, que cumple sin más dibujando espantosamente a la Bestia y a la Gárgola (¿alguien ha dibujado bien a este personaje?). De todas maneras este dibujante pertenece a sea generación de artesanos de los años 80 que nunca brillaron, pero que dibujaron páginas y páginas directamente dirigidas al olvido de los aficionados.
En resumen, ¿qué tal está este cómic? Si lo recopiláramos con toda su etapa y lo publicáramos en hardcover (como dicen los angloparlantes) sería una novela gráfica, un clásico digno de tener en tu tebeoteca. Pero como no es así, sino que sólo se puede leer en la edición de forum, y en las lamentable condiciones que he expuesto más arriba, pues eso…, como toda esa infinidad de cómics con las que los aficionados nos hemos entretenido…, que no está ni mal ni bien, sino todo lo contrario.



